El cielo es una carretera vacía en la que vas montado en bici.
Es verano y estás rodeado de árboles por todas partes.
El infierno es el cielo, una semana más tarde.
domingo, 13 de mayo de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
La vida le dio a la inversa
Era mediodía. Entonces saltó desde el balcón al vacío. En segundo lugar clavó su mirada en un punto del pavimento y acto seguido se agachó, como supe después, para quitarse las zapatillas. Primero vaciló, ahora mirando al salón, ahora a la calle. Salió al balcón de la casa y puso la foto en una silla. Las esquinas de la imagen se volvían sombras y en el diálogo entre la
foto y él la imagen se volcaba a la derecha y a la izquierda,
respectivamente. La situación pedía ya la lágrima cuando tomó con ambas manos el retrato
de una familia al completo en el que, se supone, estaba él. Dentro de la cocina abría los armarios, llenos de paquetes vacíos e instrumentos ahora inservibles. La ausencia de música era rota por los pasos, rítmicos, del hombre en el pasillo. Entraba al cuarto de baño y olía los botes de champú con verdadera devoción, al parecer estaba solo. El juego de luces y contraluces, del todo irreal, confundía más que aclaraba si era de día o de noche. Un hombre gordo en camiseta interior andaba dentro de un piso como si estuviese perdido. No había revolución posible. No sé si fue por los actores o por la historia, por el orden cronológico
de los hechos o la fotografía, pero a la mitad de la película comprendí
que aquel espacio de tiempo en deuvedé era como todos los demás en
aquel momento y, además, no dejaba de pretender serlo. Estaba sentado en el salón, desnudo, viendo una película que ya no recuerdo.
martes, 8 de mayo de 2012
Tiempo
Porque te veo en todas partes.
Faetón cayendo muerto del cielo.
Me paro en los escaparates y el reflejo de los cristales me hace ver que no estoy solo.
Sócrates diciendo su última voluntad.
Yo pienso que me estoy volviendo loco.
Cristo portando la cruz en el Calvario.
Y me siento ir detrás de cualquier mirada que me reconozca como suyo.
Séneca leyendo su última carta.
Mi pensamiento es una ciudad centroeuropea bombardeada por la Luftwaffe.
Boabdil cruzando el estrecho de Gibraltar.
Mi corazón, como los pulmones, la población desamparada que huye por los caminos.
Colón desembarcando en Cuba.
Porque ya no entiendo nada.
Moctezuma recibiendo a Cortés.
Y estas calles cada vez tienen menos sentido.
Cervantes comiendo, preso, en Orán.
Los recuerdos que alguna vez fueron bálsamo son ahora mi peor pesadilla.
Lope amando.
La paciencia de aquellos días no cabe por esta puerta tan pequeña.
Napoleón viajando a Santa Elena.
Y los hombres siguen gritando, locos, detrás de ella.
Bécquer escribiendo enfermo.
Procuro calmarlos manteniendo silencio, dejando que ellos solos descubran cómo hacerlo.
Galdós soñando con sus enemigos.
Y a veces pienso que es inútil. Porque te veo en todas partes.
Unamuno pensando poco después del golpe.
Una carrera volando sobre un campo de flores azules.
Federico caminando de noche, en un olivar.
Y continúo andando por las calles. Sabiendo que soy uno más de todos ellos.
Luis Ocaña cayéndose en la bajada del Col de Menté.
Que ya es tarde y la solución tendrá que esperar a mañana. Otra vez.
Yo naciendo en Málaga.
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