El día que llegó Santo Varón a Barcelona, un coche atropelló a una paloma a escasos metros de la puerta de su casa. Aunque, pensándolo bien, atropellar no es la palabra exacta. Nosotros estábamos allí, y la paloma andaba, torpe, por la calzada. Un coche iba a pasar por encima pero, en el último momento, la paloma dio un salto para salirse de la trayectoria de la rueda y, aún así, le pilló la punta de un ala. Incomprensiblemente, la paloma andó hasta el bordillo y allí fue echando la cabeza hacia delante hasta que acabó siendo un colgajo inerte de hueso y pluma. Sergio y yo nos miramos atónitos y la respuesta, unánime, fue: "por la cara". De Málaga a Vall d'Hebrón por el camino de la paloma muerta.
Como buenos ciudadanos uno de los dos, no recuerdo exactamente quien, tómo la paloma de una punta y la echó en unos jardines que había cerca. Ahora Santo la ve todos los días y me cuenta hipótesis de su lenta descomposición. La afirmación "eso es que no tiene carne apenas y por eso tarda tanto" es una de sus favoritas, aunque últimamente, y tras un mes y pico de visita diaria al monumento funerario que es la paloma, está tomando fuerza la hipótesis de que "son las plumas las que provocan que la descomposición tarde tanto", pues la paloma sigue estando, relativamente, intacta. Yo la veo de semana en semana y cada vez está menos reconocible, aunque uno no debe ser muy listo para acertar que en otro tiempo ese montón de basura fue, un día, una paloma.
Y lo que pienso siempre cuando voy en metro de vuelta a casa, ¿una señal del destino?; ¿Málaga murió para nosotros por un tiempo y la paloma resucitará el año que viene?, o ¿ es el principio del fin de nuestra estancia en Barcelona? A veces cambio la ciudad por vivir. Que todo lo que empieza tiene que acabar. Como la descomposición de nuestra sucia amiga. Conclusión: Carpe diem.
Como buenos ciudadanos uno de los dos, no recuerdo exactamente quien, tómo la paloma de una punta y la echó en unos jardines que había cerca. Ahora Santo la ve todos los días y me cuenta hipótesis de su lenta descomposición. La afirmación "eso es que no tiene carne apenas y por eso tarda tanto" es una de sus favoritas, aunque últimamente, y tras un mes y pico de visita diaria al monumento funerario que es la paloma, está tomando fuerza la hipótesis de que "son las plumas las que provocan que la descomposición tarde tanto", pues la paloma sigue estando, relativamente, intacta. Yo la veo de semana en semana y cada vez está menos reconocible, aunque uno no debe ser muy listo para acertar que en otro tiempo ese montón de basura fue, un día, una paloma.
Y lo que pienso siempre cuando voy en metro de vuelta a casa, ¿una señal del destino?; ¿Málaga murió para nosotros por un tiempo y la paloma resucitará el año que viene?, o ¿ es el principio del fin de nuestra estancia en Barcelona? A veces cambio la ciudad por vivir. Que todo lo que empieza tiene que acabar. Como la descomposición de nuestra sucia amiga. Conclusión: Carpe diem.
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